Cada campanada un deseo, cada uva un propósito que cumplir. Todos los años se repite la misma escena: listas con objetivos y metas que alcanzar. La llegada de un nuevo año nos impulsa y nos llena de energía para conseguir terminar todo lo que nos hemos propuesto empezar. El problema es que según se acaban los turrones y se van guardando los adornos, nuestra voluntad va mermando y la lista con todos aquellos propósitos queda olvidada en el fondo de un cajón. Para que este año sea diferente y podamos tachar todos y cada uno de los objetivos marcados, vamos a ver cuáles son los perfumes que nos motivan, aquellos que nos hagan sentir que no hay nada que no podamos conseguir.

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Hemos hablado en varias ocasiones de la relación entre el sentido del olfato y el estado de ánimo y de cómo la conexión entre los olores y nuestros recuerdos logran que nuestro estado de ánimo mejore o empeore según se establezcan estos vínculos. Nuestro cerebro libera endorfinas que nos producen una sensación de bienestar ante aquellos olores que, sin darnos cuenta, han marcado acontecimientos felices, positivos e importantes a lo largo de nuestra vida. Por eso y teniendo en cuenta que cada caso es particular y cada vida tiene sus propios perfumes, hay que ser conscientes de las experiencias de cada individuo para que los perfumes que vamos a ver a continuación, produzcan en nosotros experiencias positivas y sus efectos puedan sernos de utilidad para mejorar nuestro estado de ánimo, incentivar nuestra iniciativa y aportarnos ese punto de energía extra que a veces nos falta para continuar.

En general, los perfumes nos ponen en conexión con la naturaleza y nos adentran en un estado de relajación y de equilibrio psíquico y físico que favorece nuestra predisposición a realizar determinadas tareas y actividades. Hay estudios que demuestran que el olor a vainilla disminuye la ansiedad que provocan las intervenciones médicas o que perfumes como la lavanda o las maderas como el sándalo, alteran los niveles de endógenos del cerebro que tienen un efecto similar al de los narcóticos.

aceite esencial limón

Los olores como el limón, el romero, el tomillo, la pimienta o la rosa Otto, tienen un efecto vigorizante y energizante muy útil en esos momentos en los que parece que se nos agota la batería cuando aún queda un largo día por delante. El Romero incluso, ha sido objeto de estudio en diversos experimentos sobre el Alzheimer por su efecto para mejorar la memoria, además de ser un excelente «Pick me up» para comenzar el día.  La fragancia que desprende la canela favorece la concentración, mientras que la menta es óptima para la creatividad, el intercambio de ideas, la vigorización de la mente y el pensamiento claro. El jazmín, posee un efecto relajante al tiempo que nos aporta confianza y energía renovada, los perfumes cítricos como el pomelo, ayudan a combatir la depresión y los aromas dulces de golosinas contribuyen al positivismo y la diversión.

Con todos estos perfumes y con nuestra lista de propósitos, podremos rodearnos de aceites esenciales, perfumes, velas o mikados que nos ayuden combatir esos odiosos kilos de más en el gimnasio, apuntarnos a ese curso de chino que tanta pereza nos da, vencer al tabaco o recargaros de autoestima para emprender todo aquello con lo que soñamos y no nos hemos atrevido a empezar.

El filósofo chino Wang Wei decía «Busca en el perfume de las flores y la naturaleza la paz interior y la dicha de vivir» y es que en aquello que no vemos y nos rodea puede estar el empujón que necesitamos para continuar, para no abandonar y para brindar cada año por cada meta lograda y por mil más por alcanzar.

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